Eso

February 20th, 2020

Eso

Érase una vez que una tarde fresca de verano, tan típico del sur, que camino a casa desde la casa de una amiga, veo cómo varios jóvenes juegan con un balón que en vez de rodar por el piso lleno de polvo volaba entre las manos de ellos. Eso fue algo que me llamó la atención.

Pero no le di vital importancia.

A la semana siguiente volví a caminar por la misma calle larga, sin arboles, despejada pero fresca y nuevamente veo la misma imagen. La verdad es que un día de tantos me detuve para ver qué hacían, a que jugaban, o que practicaban y me di cuenta que no era futbol pero si era algo similar al futbol americano, aunque esta vez no usaban protectores ni nada similar.

Yo, bien ñoño, fui a la biblioteca a investigar y me encontré con la sorpresa de que “eso” a lo que jugaban estos cabros no era más ni menos que algo llamado “rugby”, que tenía reglas, indumentaria y procedimientos propios y que nada se asemejaba a deporte alguno que haya visto antes.

Tampoco es que los deportes me interesan mucho. De hecho me escapaba de cada clase de educación física que podía.

Sin embargo, la inquietud y la sorpresa es lo que me llamó la atención y fue lo que me motivó a un día fresco veraniego a acercarme un poco más allá de la valla que separaba la calle de la cancha polvorienta del barrio en el cual vivía.

Concepción. 2005

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