¡Ay, la Primavera!

Escríto por dsmx el 5 de September, 2011 en la categoría Relaciones.

La Primavera

¡Ay, la primavera! (léase como un suspiro). Esa época en que los árboles vuelven poco a poco a ser verdes, en que el sol comienza a calentar un poco más, en que las mariposas vuelan y los volantines se elevan en los cielos… y mi nariz se llena de mocos. ¡Ay, la primavera!

Y sí, parece que la primavera también trae de vuelta el amorsh, ese sentimiento tan puro y tan hermoso y blablablá. Desde hace unos días estaba un poco inquieto leyendo mi timeline de Twitter/Facebook y también respecto de algunas conversaciones que he tenido con cercanos.

Curiosamente, todos convergen en el mismo punto: el amorsh, el pololeo, el tirar con sentimiento, o como guste llamarlo. Incluso -y sorprendentemente- esas personas de las que no me hubiera esperado que estarían pololeando. Y otros que supuestamente no lo estaban y yo nunca me enteré que ahora sí (la vida cambia de un día para otro).

¿Envidia? Nah… Salvo que… hace unas semanas atrás apareció de nuevo en mi vida, o mejor, de nuevo en un rol romántico, una persona que alguna vez fue mi cuasi gran amor de la vida. Así de fuerte. Después de dos años. ¿Lo malo? Durante todo el tiempo en que retomamos contacto post-quiebre de nuestra relación, mi socio se dedicó a matar cada una de mis esperanzas e ilusiones de volver. Incluso las de sólo tirar.

Pasó que hace poco se me declaró. Por unas semanas lo intenté. Pero nada. Mala suerte del lolo, mala decisión haberme dejado sin expectativas ni ganas de tenerlo cerca, porque ahora fue demasiado tarde. Me esforcé incluso pensando que quizás esa persona que está al lado tuyo debería ser la que te entiende, la que te conoce mejor que muchas otras personas y que te acepta tal cual eres y eso es en lo que uno debería fijarse. No necesariamente debería uno sentir cosas…

Pero después de pasar la etapa del autoconvencimiento, entendí que se supone que el amorsh te hace sentir maripositas en el estómago y hacerte saltar y vibrar y decir cabezas de pescado súper-mamonas a cualquier hora y en cualquier circunstancia. Te hace tener ganas de verlo y de estar con él, no de tirar y luego mandarlo de vuelta a su departamento. No es el caso.

Así que no. No estoy picado, no quiero irme en contra de “los que están en pareja y se dicen osito o gordito o mi amor y andan por la calle de la mano o al menos se juntan a comer y van a hacer las compras juntos y pasean y se sacan fotos y todo eso”. Pero al menos me siento tranquilo de que no decidí quedarme con alguien por no sentirme solo o por meramente estar acompañado o tener alguien con quien hacer esas cosas.

Si la primavera es una explosión de amor en mis timelines de redes sociales, bien por eso. Si lo es en las calles también, genial. Sin embargo, el mío no es el caso. De hecho, quizás estoy en una explosión de anti-amor. O será que, sencillamente, maduré y me di cuenta de que el “amorsh” verdadero se siente pendeja y a la vez maduramente, en la guata y en el corazón, y que a veces, por más que se intente, no hay forma de forzar los sentimientos.

Se debe sentir en todos los aspectos de la vida el amorsh, no es sólo un autoconvencimiento o un intento de revivir lo que ya no es. Así que… que viva el amorsh (?). Y claro…

Viva la primavera.

Escrito mientras escuchaba “Puente” de Gustavo Cerati.
Créditos de la foto para mí mismo. Buenos Aires, Argentina, verano de 2011.

2 Comentarios

  • El 05.09.2011, Osvaldo dijo:

    Esto se lee un poquito en el auto-convencimiento de lo que dices…

    emmm complejo porque pienso que se lee un tanto madurando… madurando que el amor no se busca, llega, aparece y lo más importante… se conoce, con tiempo y paciencia. Creo – o más bien – espero.

    Cariños y disfruta!

    • El 05.09.2011, dsmx dijo:

      Sí claro, pero te confundes cuando un amor de antes vuelve, porque crees en todo eso… en que te conoce, en que ya sabe cómo eres, pero no funciona si uno no siente nada, si no hay “mariposas”.

      Es sólo un intento, unas ganas de hacer un flashback, nada más.

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      (Requerido, privado.)